lunes 9 de junio de 2008

Cronica de los libros que nunca termino de leer

I

Me compre Poltlach
Con la ilusión de entrar en el secreto prometido
De una poesía reveladora y sin embargo
No puedo pasar de la primea cuarta parte del libro
Y si,
Carrera
No escribe poemas
Escribe libros
Con puertas y cerrojos
Y muchas preguntas o perdón,
Muchos signos de interrogación por todos lados
A cada rato
Como si escribir poesía fuera una gran pregunta
Es una gran pregunta? Algunos dirán que si,
Carrera hacia el vacío de mi mente y la insatisfacción
De leer signos que se me escurren entre las manos
Como tristes monedas de agua
Ay Poltlach creí en tu saliva de siglos de historia
Y no puedo más que guiñarle un ojo a la luna
Porque me duermo con tu libro en el pecho
Como si fuera un perrito herido que tengo que acunar
Muerto de frío,
No te entiendo Arturo y sin embargo te amo
En tres o cuatro poemas tiernos y sencillos
Que hablas de tu infancia y de los dientes que el ratón Pérez
Se lleva como un fantasmita con cola y sonrisa de ratón,
Lo demás es la necesidad de golpearte
Con un ladrillo en la cara
Y que nos trencemos a golpes en algún bar de madrugada
Porque lo que mas me gusta de tu libro es cuando trasunta el
Olor a café con leche y manteca de la mañana
Y cuando cagas monedas, Arturo el del sorete duro,
En la iglesia de tu pueblo,
Valen la pena esos instantes de sueño y algunos versos
Que son un martillo en el pecho o un beso en los parpados
Lo demás Poltlach tiene un sabor amargo
En mi garganta,
Debería prenderlo fuego sino fuera por las sombras que despiertan ese acto,
Tal vez no es mi momento y no lo sea nunca,
Dejo tu libro sin culpa
En la biblioteca del comedor,
Le daré un lugar de privilegio,
Ya que el diseño hace juego con una edición de Dostoievski,
Poltlach es de los libros que no terminare nunca
Capaz que lo lleve al baño alguna vez
Para que me inspire una buena cagada
Como las que te sucederían a vos
Luego de tragarte monedas y monedas de diferentes tamaños y colores,
Carrera te confieso,
Que yo nunca me trague una moneda,
No hubiese tenido esa posibilidad,
Me hubieran dado tal fajadura que ni te cuento,
Las monedas escasearon en mi infancia
Por eso no escribo poesía sobre el dinero
Porque me da asco el billete
Que te roba los sueños y te pudre el tiempo de la dicha...
Aunque yo también tuve una alcancía
Era un elefantito de porcelana
Donde dejaba caer palabritas flacas todas las noches
Cuando la estrelle contra la pared de mi cuarto
Las palabritas flacas se juntaron y formaron un poema flaco
Que fui engordando con el paso del tiempo.
Hasta la próxima Poltlach, dar es un don
Eso si queda claro.
Eso si.

2 comentarios:

El Cosmosurero dijo...

Magistral loco!...no hay más palabras.Saludos.

Enredada dijo...

Los libros que no terminamos, que ni siquiera podemos seguir desde sus primeras páginas...
Gerardo, como te digo siempre, me alucina como ves las cosas, tu manera de decir, y estoy segura de HACER, y en cada escrito encuentro escenas y en ellas, magia...
todo un regalo...
mil besos