lunes 7 de julio de 2008

Espiritu maligno o cronica del cuarto sapo

La poesía es un espíritu maligno
Anda buscando un cuerpo transitorio que poseer
Podes percibirlo
En los recitales de poesía
Una mirada huidiza se fragmenta
Un escalofrío trepa por la columna vertebral
Los cuerpos se tornan cuerpos sin predicado
Las manos temblorosas son como pájaros asustados
Los mapuches dicen que la palabra es espíritu
Por ende
La palabra no se escribe
Como osar semejante barbaridad?
Los poetas somos asesinos despiadados sin corazón
De pronto podes percibirlo
Cuando la palabra se hace espíritu fugaz
En la voz del que recita
Los mapuches dicen que hay que tener cuidado
La palabra es acción
Como pudimos olvidarlo?
Los mapuches cantan y tocan un tambor
Es el latido del corazón que inaugura el ritmo
Esta prohibido aplaudir dicen
Los espíritus se fugarían asustados por el ruido
Cuando el poema se cierra sobre si mismo
Y el estrépito del aplauso acontece
El pensamiento y la emoción que me invade
Se fuga
Como agua entre los dedos.

5 comentarios:

toto scurraby dijo...

Los poetas somos asesinos despiadados sin corazón

colgue pensando en esto.abrazo david

Cíclopa dijo...

cadaveres, cadaveres...

Vivian Garcia Hermosi dijo...

jjaja, a mi me quedó la misma frase.

muy bueno,

besos octavos

Natalia Molina dijo...

asesinos seriales?
cadáveres exquisitos?

estoy con fiebre y digo pavadas, muy buena crónica poema, Gerardo.

Un abrazo

Palbo dijo...

El gato estaba en el sillón, durmiendo, con la cabeza para abajo como siempre, en esa posición que me hace pensar que sabe lo que es una anteflexión y que apoya su cabeza contra el suelo para estirar su columna.